miércoles, 2 de abril de 2014

Bienvenida al "As We Stand Here Tour"

Antes

Me balanceo de un lado a otro mientras cierro los ojos, disfrutando de los pequeños espasmos que sufro cuando los escucho cantar. Sin embargo, mi piel es de gallina y mis rodillas son todas temblar cuando escucho su voz.

La gente, a mí alrededor, canta a la par. Es que los primeros conciertos siempre son como golpes de adrenalina, los que están sobre el escenario parecen transmitir todas sus energías y exaltaciones a los de abajo, mientras que los últimos son más relajados. Primero, porque estar tanto tiempo sin para haciendo lo mismo—aunque lo ames— es agotador  y, segundo, porque extrañas casa y sabes que pronto vas a volver. Aunque eso significar dejar la que te ha estado acogiendo todos esos meses.

Siempre es igual.

La canción termina y eso indica que el final se acerca. El final de la primera noche. Saco mi Iphone, lista para sacar una fotografía, y maldigo estar en primera fila. No puedo obtener una vista de los cuatro juntos. Irremediablemente le saco una a cada uno, dejando para último a Luke.

Me subo en mi asiento, llamando la atención de los más cercanos, y grito: — ¡Hey, Luke!

Sé que no me escuchará, por eso, le lanzo el pequeño pingüino de peluche que siempre llevo en algún bolsillo. Mi proyectil le pega en la cara, provocando que levante la mirada. Su mirada azul-cielo engancha la mía, casi haciéndome olvidar de tomar la fotografía, por un nanosegundo. Le lanzo un beso y aprieto el botón, obteniendo la mejor captura de todas en las que él aparece.

Me bajo con la promesa de publicar un collage de las cuatro tomas y comienzo a mecerme nuevamente. She looks so perfect comienza a sonar. Las chicas comienzan a gritar más fuerte. Las luces bajan la intensidad. Entonces, todo queda en silencio por un momento. Es un simple pestañar o la contención de una exhalación y todo vuelve a cobrar vida; los fuegos artificiales, la música y sus rostros en las pantallas del fondo.

La gente enloquece. Los chicos, también. Mi pecho se hincha de orgullo por ellos y todo lo que han conseguido, porque esto es cien veces más grande que la primera vez que los vi tocar, pero el sentimiento y las sensaciones siguen siendo las mismas.

La canción termina, entonces, los cuatro se reúnen en la mitad del escenario. En el final de la parcela frente a mí. Ashton con sus baquetas al aire. Calum con su bajo. Michael con su guitarra. Y él, Luke, también con su guitarra.

El destello de un recuerdo nubla mi mente y la nostalgia me golpea. Todos están tan grandes, ya no necesitan seguir la escuela por correspondencia o la firma de alguno de sus padres para salir del país. Por Dios, ahora, Liz no acompañará a Luke siquiera.

El tiempo pasó tan rápido estos últimos tres años y, si me pongo a recordar, todo me parece lejano. Incluso, mi frustrante vida perece de otro siglo. Como si no la viví, como si solo he sido una espectadora que sintió lo mismo que Faith.

Sacudo la cabeza, negándome a escavar más, y me uno a la ola de aplausos. Los chicos hacen una reverencia mientras las luces comienzan a apagarse. Busco mi Iphone y tomo una última foto ante de que el último foco deje todo sumido en la negrura. Las chicas a mí alrededor gritan, para que vuelvan, pero ya no lo harán.

Me apresuro hasta llegar a la valla de metal, encontrándome con unos de los nuevos gorilas de seguridad, y saco el pase que he estado guardando entre la ropa. Lo mira por lo que me parecen siglos y luego asiente con la cabeza.  Ruedos los ojos mientras salto la valla, es obvio que es nuevo, con otro no tendría que mostrar nada. Es decir, soy como el agua, todo el mundo me conoce.

Camino, teniendo cuidado de no chocar nada, detrás del escenario. No se puede ver nada, sin embargo, se escuchan voces. Sus voces. Sin pensarlo dos veces, corro hasta llegar al pasillo de donde provienen y me lazo sobre la espalda de Calum, quien está más cerca.

— ¿Cómo estás, perra? —Grito en su oído, provocando que empiece a reírse mientras intenta difícilmente de deshacerse de mí—Oh, ni lo sueñes.

Beso su mejilla y él ríe más junto con los demás—Sé que me extrañaste, Faith, pero creo que alguien más te extraño del mismo modo —Dice, consiguiendo desatar el nudo de mis manos en su cuello.

Me bajo de su espalda y me encamino hacia Mike y Ashton, para saludarlos—Ya querrás que te presente a algunas de mis nuevas “amigas”  —Digo mientras abrazo a mis dos amigos fuertemente—. Aww, ya extrañaba sus cuerpos flácidos.

— ¿Flácidos? —Pregunta Ash, soltándome, en sus ojos veo la picardía pasar— ¿Flácidos? ¿En serio? —Flexiona su brazo, haciendo que se marquen sus bíceps y que me carcajee fuertemente.

—Me gustan los cuerpos flácidos, de todos modos, son más fáciles de abrazar.

Mike se encoge de hombros, apretando el agarre en mi cintura—No me importa ser flácido.

Ashton entrecierra sus ojos y luego sonríe—Claro, siempre que puedas prestarle tu Iphone.

Me carcajeo fuertemente, dejando que Mike se escape de mis brazos, para ir en busca de Ashton. Los veo alejarse, golpeándose y tirándose del cabello, sintiendo una opresión en el pecho. Entonces, volteo y me encuentro con sus ojos azul-cielo.

Mi corazón se acelera y es como si estuviera aprontando para correr la carrera de su vida. No he visto ni a Luke ni ninguno de los chicos desde antes de navidad, así que, estoy sintiéndome rara. Mucho más que la última vez que dormí con él y luego no pude hacerlo con nadie más.

Lo miro de pies a cabeza, deteniéndome en su mano derecha donde sostiene mi pequeño pingüino, y sonrío burlona. Luego, miro sus ojos nuevamente, esperando no tener que ser la primera en dar un paso. No resisto. En realidad, ninguno de los dos los hacemos.

Nuestros cuerpos se acoplan y estoy segura que soy una parte de él, ya que ni siquiera una partícula de aire puede atravesarnos, mientras beso sus labios. O mientras él besa los míos. No estoy muy segura. Mi mente se ha nublado y cualquier pensamiento coherente se ha desvanecido, porque lo único que puedo hacer es repetirme que he extrañado mucho sus labios. Su toque. Su colonia. Su todo.

Lo extrañé a él, todo él.

El mes y medio en América, con mi frustrante vida, me hizo extrañarlo. Increíble ciertamente, porque nos hemos alejado antes y he estado impasible lejos o cerca. Sin ningún sentimiento impertinente que no sea correspondido, sin embargo, aquí estoy sumida en el círculo vicioso que crean sus manos y sus labios juntos. Como si de repente esto es todo lo que he necesitado todo el tiempo para curar mi necesidad a nada. Como si el gran vacío en mi corazón fue llenado.

Lo aparto un momento, intentando ahuyentar el sentimiento, pero su boca no me deja. Baja, dejando pequeños besos en mi mandíbula y también en el punto sensible cerca del lóbulo de mi oreja. Un jadeo se escapa de mi boca y siento que forma una sonrisa.

—Luke, Luke… —Digo suplicante, intentando que se detenga.

Él besa una vez más mi punto y vuelve a subir, para atrapar mi labio inferior. En la bruma que me causan sus caricias, vuelvo a llamarlo y dice— ¿Hmm?

—Debemos detenernos —Me mira a los ojos un instante y vuelvo a besarlo.

Es irresistible. Malditamente irresistible.

— ¿Ahora? —Pregunta sin detenerse.

Asiento, pero es inútil, porque ninguno de los dos parecemos dispuestos a abandonar este círculo. Él me levanta del piso, haciendo que enrede mis piernas en su cintura, y jadea cuando un taco de mis zapatos se entierra en la parte baja. Me rio y él me sigue. Le doy un pequeño besito antes de escuchar un grito.

Mis ojos se cierran instantáneamente mientras la sangre se acopla en mis mejillas y en mi foro interno rezo un rosario completo, rogando a Dios que no sea Liz. Entonces, escucho a Calum carcajearse y solo así puedo recuperar mi respiración normal. O, bueno, más o menos normal.

Luke  me baja, pero no me deja ir y le lanza un gruñido a Calum, quien levanta las manos al aire sin dejar caer a Ketchup—Tranquilo, hermano, que quien casi se traumó fui yo —Dice y vuelve a reír.

Le aviento el pequeño pingüino, haciéndome la ofendida, aunque entiendo su punto— Eres un cerdo, Cal.

— ¡Hey! Les hice un favor, ¿ok? —Comienza a alejarse—Liz está cerca y te anda buscando —Se dirige a Luke—, porque ya nos vamos.

Luke bufa exasperado, pasándose una mano por el rostro, y finalmente asiente. Comenzamos a movernos por el pasillo y luego el backstage, aún estoy abrazada a él y es un poco raro. Si bien nosotros estamos la mayoría del tiempo juntos, casi siempre encerrados en la habitación, procuramos no estarlo con otras personas que no sean los chicos.

Los padres de Luke son buenos o al menos lo son con todo el mundo, excepto conmigo. Andrew es agradable, pero Liz me evita como el agua al aceite y eso hace que él también lo haga. Creo que se debe a que nadie sabe exactamente quién soy y como a veces me veo muy andrajosa y escandalosa, en fin, soy como la plaga en un sembrado o la oscuridad en medio de tanta luz. La verdad, una mala influencia.

Y, sí, lo admito. No soy la mejor persona, porque realmente estoy jodida, pero no soy quien cambió a los chicos. Ellos lo han hecho, porque es como una causa y efecto del paso del tiempo. Deberían entenderlo.

— ¿Qué le has hecho a tu cabello? —Pregunta Luke, tomando un mechón y enrollándolo en su dedo.

— ¿No te gusta? —Lo miro, haciendo un pequeño puchero—Lo volví a teñir de castaño oscuro, porque el rubio me aburrió y pensé que te gustaría.

Él sonríe mientras toma mi mano y me deja pasar primero por la pequeña puerta—No me gusta —Dice en mi oído, haciéndome fruncir el ceño—. Me encanta y me encanta saber que lo cambiaste pensando en mí.

—Siempre hago las cosas pensando en ti —Digo y me maldigo al instante por hablar demás.

Él no dice nada y no sé qué estará pensando, porque no puedo ver su expresión. Me da un poco de pánico voltear el rostro y enfrentarlo, sobros todo, al sentir su cuerpo tenso junto al mío.

Los sentimientos pueden ser algo difíciles para dos personas como nosotros y aún más cuando desde el principio se estableció que solo sería su compañera de carretera. No somos novios ni amigos con beneficios. Solo lo ayudo y él me ayuda a mí. Si él tendría una novia aún seguiría siendo su compañera en todos los viajes. Y no, no soy una prostituta ni “acompañante”.

No recibo un sueldo por hacer esto y solo mantengo relaciones íntimas con Luke. Mi beneficio de esto es el vínculo que tengo con los chicos al estar tanto tiempo con ellos y también los conciertos que puedo ver. Son una fanática que estuvo desde el primer video, el primer Ep, el primer concierto y que ahora los voy a acompañar al As We Stand Here Tour.

Porque los amo.

Luke besa la cima de mi cabeza y me saca de mis pensamientos— ¿Por qué no viniste ayer? —Su voz suena herida, aunque cuando miro su rostro está inmutable.

— ¿Qué te hace pensar que no vine? —Digo, tratando de no sonreír. Su cambio de tema me ha levantado el ánimo.

—No apareciste por aquí —Dice y se encoge de hombros.

—No lo creí oportuno, pero sí vine.

Calum se voltea cuando casi estamos cerca de la puerta de salida—Genial, porque no esperamos verlos desnudos hasta mañana o pasado.

Luke le lanza un puñetazo que no llega a alcanzarlo, porque Calum corre hasta la salida y desaparece. Sus mejillas están coloradas y su respiración un poco agitada, ¿problemas de cólera? Tal vez, un poco, pero solo desde los últimos meses.

— ¡Hey, tranquilo! —Digo tomando su rostro entre mis manos, obligándolo a que me mire—Creo que Calum es un idiota, pero tiene un punto ¿sí? —Él asiente, tranquilizándose—Solo quería evitar a tu mamá y no hacerle pasar un mal rato, nada más.

—Puedo hablar con ella —Susurra.

Niego con la cabeza, haciendo una mueca—Está cuidándote, yo lo haría si fuera madre.

—Pero no eres mala, no me gusta que te juzgue.

Resoplo mientras acaricio sus cejas—No quiero que hagas tonterías con ella por mí, después de todo, aún me deja que los acompañe por el mundo.

Él asiente y toma mis mejillas para besarme castamente una vez más. Una de las puertas se abre y el griterío de afuera nos deja sordos. Nos separamos y miramos a Una Liz con cara de pocos amigos. Su expresión me asusta, pero no me hace dejar mi posición, por lo que me abrazo más a Luke.

—Mamá…

Ella levanta una mano, interrumpiéndolo—Te estamos esperando, Luke, el avión sale en tres horas —Su mirada se dirige hacia mí y como buena persona que soy, asiento a modo de saludo, pero no recibo nada a cambio. Justo como lo pensé—. No seas egoísta y piensa en tus amigos.

No sin antes darme otra mirada, se vuelve a ir. Luke arregla su cabello, haciéndome rodar los ojos por su vanidad, y toma mi mano. Nos acercamos a la puerta y tomo una respiración profunda. Él aprieta mi mano, reconfortándome, y le devuelvo el favor.

— ¿Lista? —Pregunta.

—Siempre —Respondo antes de que la puerta se abra.

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