Antes
Me despierto, sintiendo sus dedos
recorrer la piel bajo mi blusa, mientras un escalofrío me recorre de pies a
cabeza.
Los chicos están gritando en la
parte delantera normalmente, como si todo mundo está levantado a las tres de la
madrugada, pero apenas los escucho. Estoy perdida en una neblina que ha creado
su tacto, no puedo pensar coherentemente. Solo quiero alzar mi rostro y
besarlo, pero eso me haría querer besar otros lugares y no estamos solos.
No estamos solos. No estamos solos. No…
Jadeo silenciosamente,
queriéndome retorcer cuando siento sus dedos tocar el borde del elástico de mi
sujetador. Está jugando sucio. Lo sé por su boca sonriente contra mi cabeza,
sin embargo, lo dejo seguir. Porque voy a tomar revancha y él deseará nunca
haber jugado.
Su mano sube un poco más y uno de
sus dedos está casi a punto de llegar a mi pezón, pero en ese momento me
retuerzo saliéndome de su agarre. Sus dedos se aferran a mi cintura y su pecho
vibra cuando comienza a contener una carcajada. Entonces, rio. Nos reímos
fuertemente, llamando la atención de los demás, quienes voltean y murmuran:
—Oh, no. Ya empezaron con sus juegos.
Luke les muestra su dedo corazón
y vuelve su atención hacía mí. Acaricia mi cabello repetidas veces
conduciéndome al sueño, otra vez, pero antes de quedarme dormida levanto la
cabeza y miro su rostro. Mis parpados pesan y estoy a punto de bostezar, pero
todo queda a medio camino, porque no puedo evitar inquietarme al ver la
preocupación marcada en su rostro.
— ¿Sucede algo? —Murmuro,
acariciando su mejilla, y me sorprendo al encontrar una pequeña y poco notable
barba sobre mi palma.
— ¿Tiene que suceder algo?
Hago una mueca mientras me
acomodo mejor en mi asiento, sintiéndome como si no me he movido en años. El
sueño se ha ido y solo puedo pensar en el modo de sonsacarle la verdad. Si hago
mi mejor esfuerzo, él me la dirá. Siempre lo hace.
— No sé, dímelo tú, chico grande —Él
levanta las cejas, provocando que me carcajee, y vuelvo a posar mi mano en la
parte baja de una de sus mejillas—. Esto no estaba la última vez que te vi.
Luke muerde su labio inferior,
conteniendo una risa. El piercing desde hace mucho tiempo que no está, sin
embargo, cuando él realiza aquel gento sigue siendo increíblemente sexy.
Acaricia mi mano y luego se
inclina hasta encontrar mi boca. Me besa lenta y profundamente, haciendo
suspirar, hasta dejarme sin aliento. Eso no lo detiene, sigue adelante como si
temiera que me vaya a alejar en cualquier momento. La preocupación me golpea,
porque evidentemente sí está sucediendo algo y parece no estar dispuesto a decirme
qué.
Él no me basa así desde que
apenas puedo recordar. La única vez que lo hizo fue cuando estuvimos juntos por
primera vez y fue como tocar el cielo con las manos, pero acabó tan rápido y
luego la pasión nos ganó. Siempre es duro, un poco cariñoso, pero duro y
rápido. Es como si temiera a hacerlo lento, porque las cosas entre nosotros se
podrían poner raras. No sé, me podría enamorar de él o él de mí y eso
implicaría destruir lo que tenemos.
Ninguno de los dos queremos eso.
Estuvo claro desde el principio.
Así que, usando toda mi fuerza de
voluntad, me aparto de él y sus manos—Tengo que usar el baño —Digo y me
tropiezo con uno de sus pies en mi escape—. Lo siento.
No dice nada ni si quiera me mira
y eso solo provoca que quiera escapar. No sé qué está sucediendo con él y no sé
qué está sucediendo conmigo, pero lo que sea me asusta mucho.
***
Luke sostiene mi mano mientras
nos dirigimos hacia la salida, pero me suelto de su agarre en cuanto veo a las
fans y a los paparazi acercarse al cristal. Él voltea a mirarme, esperando que
me le una, pero estoy demasiado concentrada fingiendo mirar la pantalla de mi
celular.
No hemos cruzado palabra desde nuestro beso y
no espero a hacerlo ahora, eso solo complicaría nuestra salida del aeropuerto.
Además, creo que todos estamos lo suficientemente cansados para querer
marcharnos de aquí.
Aún no ha amanecido, pero pronto
lo hará. Me pregunto cómo esas niñas han permanecido despiertas toda la noche y
no parecen en absoluto cansadas. Observo la pantalla de mi celular una vez más
hasta que siento la mano de alguien apoyarse en mi espalda.
Subiendo la mirada me encuentro
con el rostro de Calum y, aunque no puedo ver sus ojos, puedo ver su gran
sonrisa de siempre. Y sonrío, también. Me entrega unos Ray-bans, para que
proteja mis ojos de los flashes, y toma mi mano fuertemente mientras comienza a
caminar hacia la salida.
No sé cómo sentirme al respecto,
porque siempre salgo detrás con su estilista. Madison. Volteo y la veo unos
metros más atrás con Michael, Ashton y, su novio y personal trainer de los
chicos, Jake. Me hace una mueca que no logro comprender y cuando gesticulo
“¿qué?” Calum tira de mi brazo.
Los gritos de las chicas se
intensifican y recuerdo que olvidé ponerme mis tapones, por lo que igualo el
paso de mi amigo y el de Luke. Bajo la mirada como siempre, tratando de evitar
contacto visual con todo el mundo, porque ya lo hice una vez y fue abrumador.
Aún con los lentes.
La gente tiende a odiarte si cree
que le estás robando algo y más aún si ese algo es su supuesto “amor de la
vida”. No estoy robando nada de nadie, pero es algo nunca entenderán. No soy la
novia de Luke. Ni soy la puta de los chicos. Solo mantengo una relación que
muchas desean, pero cuando alguien logra tenerla no la comprenden.
Lo conozco, sé quién ha sido
exactamente estos últimos años. Sé que no he sido la única ni la primera y
tampoco la última. Sé que ha recurrido a mí cuando las cosas se pusieron mal.
Sé que he sido su primera opción siempre, sin importar qué.
Siempre he sido yo.
Sin embargo, no estamos juntos.
No somos mejores amigos de toda la vida. No me ama ni lo amo. No tenemos un
punto específico donde empezar ni uno donde terminar. No tenemos un convenio
para quedar bien ante el mundo. Somos lo que somos.
Aunque, no les guste a las fans.
Aunque, no le guste a Liz o al idiota de mi padre. Ambos estamos corriendo en
un círculo vicioso y no hay una fórmula para que nos detengamos, a menos que
nos encontremos con un bache y nos precipitemos contra el piso. Esa es la única
forma en que esto podrá terminar.
Al menos, para mí.
***
El agua caliente golpea justo
entre mis omóplatos, provocando que parte de la tensión que he estado
acumulando desde la madrugada se disperse y ya no me sienta como en otra de las
cenas a las que solía asistir cuando vivía con Jeremy.
Descanso la frente sobre la pared
y me hundo en mis pensamientos. Pienso en lo raras que han sido las últimas
horas, en el modo en que ha estado actuando Luke, en la continua evasión por
parte de los demás y en las infinitas veces que Calum ha intentado decirme
algo. No obstante, cada vez que lo hace, las palabras muren antes de que
siquiera pueda tener una idea de lo que me quiere decir. Cada vez que lo hace,
algo me obliga a alejarme de él.
Dejo escapar un suspiro y cierro
la canilla. Alguien llama a la puerta de mi suite y, resistiendo la tentación
de abrir desnuda, me envuelvo en la bata. Porque puede que, con la actitud de
Luke, no sea él, pero si lo es sé que no la tendré por mucho tiempo.
—Pensé que estaban en una prueba
de sonidos —Digo, abriendo la puerta, para encontrarme con el rostro preocupado
de Calum.
Él me mira por lo que me parecen
siglos y, cuando enarco una de mis cejas, parece volver a la misma sintonía que
mía—Dile a Luke que en media hora nos vamos, ¿sí?
Niego con la cabeza, confundida—Él
no está aquí, Cal.
— ¿No?
Me hago a un lado, para que lo
pueda comprobar, y dándole un rápido vistazo a la suite comienza a teclear en
su celular. Diría que se ha olvidado que estoy a solo unos metros, pero cuando
levanta la mirada me sonríe y guarda el aparato en uno de sus bolsillos
traseros. Como si nada estuviera sucediendo.
No soy estúpida. Reconozco su
falsedad al sonreír de esa manera, por lo que me cruzo de brazos y espero por
una explicación que no llega.
Se encamina a la puerta—Ya lo
encontré, estaba tomando una siesta, no sé por qué no comprobé su suite antes —Dice
y levanta la mano haciendo un gesto con desdén. Se da la vuelta para
despedirse, pero cuando lo hace se choca conmigo—. Guau.
Sus ojos se agrandan y da un paso
atrás como si tiene miedo de tocarme, pero no le presto atención— ¿Qué está
sucediendo?
—Nada.
Camino por la habitación,
buscando una de mis maletas, para comenzar a vestirme. No quiero hacer lo que
estoy planeando, pero no me está dejando otra opción. Levanto una braga de
encaje negro, sobreactuando al observarla y digo: —Bien, nada está pasando.
—Nop, solo no comprobé su
habitación, porque creí que estaría contigo —Se encoge de hombros mientras se
apoya en el umbral—. Siempre está contigo.
Lo ignoro y comienzo a subir la
braga por una de mis piernas. Levanto la mirada y compruebo que está tragando
saliva mientras termino de subirla por la otra. Justo como lo supuse, se está
comenzando a inquietar. Levanto un sostén a juego y sonrío con autosuficiencia.
Soy una bruja y, probablemente
por esa razón nunca encontraré a nadie que me ame lo suficiente como para
aguantar mis locuras, pero no me interesa en absoluto. Lo que hago, lo hago por
mis “amigos”. Sí, porque me importan lo suficiente para que comience a
preocuparme y a hacer cosas de las que me arrepentiré. Solo por ellos.
Miro a Calum una vez más, quien
no sabe sobre que pie pararse, y digo— ¿Cerrarías la puerta? —Abre sus ojos más
que antes y casi puedo jurar que en cualquier momento comenzará a hiperventilar—No
quiero cambiarme delante de medio mundo —Agrego.
Él carraspea mientras pasa una de
sus manos por su cabello, despeinándolo, y asiente. Me volteo y desato la bata,
pero antes de poder seguir, lo escucho llamarme— ¿Sí? —Digo, mirándolo por
encima del hombro.
—Vas a tener que quedarte con la
verdad que te dije, porque te aseguro que estoy cien por ciento controlado —Dice,
sonriendo. Esta vez, de verdad.
— ¿Seguro?
—Muy seguro —Me mira de pies a
cabeza—. No te quedes aquí todo el día encerrada y aprovecha que es verano. Nos
vemos luego.
Luego me encuentro mirando la
puerta cerrada, por la que acaba de salir, sintiéndome feliz. No por no haber
conseguido la verdad, pero sí por verlo mantener el control.
Dejo todo para después y, sin
pensármelo dos veces, me tiro a la gran cama. Porque necesito no pensar, no
recordar ni nada en absoluto. Necesito encontrar el botón de apagado.
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Tenes que seguirlaaa! Subiste pocos capitulos pero me enamoraron!
ResponderEliminarSeguilaaaaa♡
¡Claro! Juro que en cuanto tenga tiempo lo haré, me alegra saber que te han gustado los capítulos ^.^
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