domingo, 13 de abril de 2014

Jugando con fuego

Antes


Me despierto, sintiendo sus dedos recorrer la piel bajo mi blusa, mientras un escalofrío me recorre de pies a cabeza.

Los chicos están gritando en la parte delantera normalmente, como si todo mundo está levantado a las tres de la madrugada, pero apenas los escucho. Estoy perdida en una neblina que ha creado su tacto, no puedo pensar coherentemente. Solo quiero alzar mi rostro y besarlo, pero eso me haría querer besar otros lugares y no estamos solos.

No estamos solos. No estamos solos. No…

Jadeo silenciosamente, queriéndome retorcer cuando siento sus dedos tocar el borde del elástico de mi sujetador. Está jugando sucio. Lo sé por su boca sonriente contra mi cabeza, sin embargo, lo dejo seguir. Porque voy a tomar revancha y él deseará nunca haber jugado.

Su mano sube un poco más y uno de sus dedos está casi a punto de llegar a mi pezón, pero en ese momento me retuerzo saliéndome de su agarre. Sus dedos se aferran a mi cintura y su pecho vibra cuando comienza a contener una carcajada. Entonces, rio. Nos reímos fuertemente, llamando la atención de los demás, quienes voltean y murmuran: —Oh, no. Ya empezaron con sus juegos.

Luke les muestra su dedo corazón y vuelve su atención hacía mí. Acaricia mi cabello repetidas veces conduciéndome al sueño, otra vez, pero antes de quedarme dormida levanto la cabeza y miro su rostro. Mis parpados pesan y estoy a punto de bostezar, pero todo queda a medio camino, porque no puedo evitar inquietarme al ver la preocupación marcada en su rostro.

— ¿Sucede algo? —Murmuro, acariciando su mejilla, y me sorprendo al encontrar una pequeña y poco notable barba sobre mi palma.

— ¿Tiene que suceder algo?

Hago una mueca mientras me acomodo mejor en mi asiento, sintiéndome como si no me he movido en años. El sueño se ha ido y solo puedo pensar en el modo de sonsacarle la verdad. Si hago mi mejor esfuerzo, él me la dirá. Siempre lo hace.

— No sé, dímelo tú, chico grande —Él levanta las cejas, provocando que me carcajee, y vuelvo a posar mi mano en la parte baja de una de sus mejillas—. Esto no estaba la última vez que te vi.

Luke muerde su labio inferior, conteniendo una risa. El piercing desde hace mucho tiempo que no está, sin embargo, cuando él realiza aquel gento sigue siendo increíblemente sexy.

Acaricia mi mano y luego se inclina hasta encontrar mi boca. Me besa lenta y profundamente, haciendo suspirar, hasta dejarme sin aliento. Eso no lo detiene, sigue adelante como si temiera que me vaya a alejar en cualquier momento. La preocupación me golpea, porque evidentemente sí está sucediendo algo y parece no estar dispuesto a decirme qué.

Él no me basa así desde que apenas puedo recordar. La única vez que lo hizo fue cuando estuvimos juntos por primera vez y fue como tocar el cielo con las manos, pero acabó tan rápido y luego la pasión nos ganó. Siempre es duro, un poco cariñoso, pero duro y rápido. Es como si temiera a hacerlo lento, porque las cosas entre nosotros se podrían poner raras. No sé, me podría enamorar de él o él de mí y eso implicaría destruir lo que tenemos.

Ninguno de los dos queremos eso. Estuvo claro desde el principio.

Así que, usando toda mi fuerza de voluntad, me aparto de él y sus manos—Tengo que usar el baño —Digo y me tropiezo con uno de sus pies en mi escape—. Lo siento.

No dice nada ni si quiera me mira y eso solo provoca que quiera escapar. No sé qué está sucediendo con él y no sé qué está sucediendo conmigo, pero lo que sea me asusta mucho.


***


Luke sostiene mi mano mientras nos dirigimos hacia la salida, pero me suelto de su agarre en cuanto veo a las fans y a los paparazi acercarse al cristal. Él voltea a mirarme, esperando que me le una, pero estoy demasiado concentrada fingiendo mirar la pantalla de mi celular.

 No hemos cruzado palabra desde nuestro beso y no espero a hacerlo ahora, eso solo complicaría nuestra salida del aeropuerto. Además, creo que todos estamos lo suficientemente cansados para querer marcharnos de aquí.

Aún no ha amanecido, pero pronto lo hará. Me pregunto cómo esas niñas han permanecido despiertas toda la noche y no parecen en absoluto cansadas. Observo la pantalla de mi celular una vez más hasta que siento la mano de alguien apoyarse en mi espalda.

Subiendo la mirada me encuentro con el rostro de Calum y, aunque no puedo ver sus ojos, puedo ver su gran sonrisa de siempre. Y sonrío, también. Me entrega unos Ray-bans, para que proteja mis ojos de los flashes, y toma mi mano fuertemente mientras comienza a caminar hacia la salida.

No sé cómo sentirme al respecto, porque siempre salgo detrás con su estilista. Madison. Volteo y la veo unos metros más atrás con Michael, Ashton y, su novio y personal trainer de los chicos, Jake. Me hace una mueca que no logro comprender y cuando gesticulo “¿qué?” Calum tira de mi brazo.

Los gritos de las chicas se intensifican y recuerdo que olvidé ponerme mis tapones, por lo que igualo el paso de mi amigo y el de Luke. Bajo la mirada como siempre, tratando de evitar contacto visual con todo el mundo, porque ya lo hice una vez y fue abrumador. Aún con los lentes.

La gente tiende a odiarte si cree que le estás robando algo y más aún si ese algo es su supuesto “amor de la vida”. No estoy robando nada de nadie, pero es algo nunca entenderán. No soy la novia de Luke. Ni soy la puta de los chicos. Solo mantengo una relación que muchas desean, pero cuando alguien logra tenerla no la comprenden.

Lo conozco, sé quién ha sido exactamente estos últimos años. Sé que no he sido la única ni la primera y tampoco la última. Sé que ha recurrido a mí cuando las cosas se pusieron mal. Sé que he sido su primera opción siempre, sin importar qué.

Siempre he sido yo.

Sin embargo, no estamos juntos. No somos mejores amigos de toda la vida. No me ama ni lo amo. No tenemos un punto específico donde empezar ni uno donde terminar. No tenemos un convenio para quedar bien ante el mundo. Somos lo que somos.

Aunque, no les guste a las fans. Aunque, no le guste a Liz o al idiota de mi padre. Ambos estamos corriendo en un círculo vicioso y no hay una fórmula para que nos detengamos, a menos que nos encontremos con un bache y nos precipitemos contra el piso. Esa es la única forma en que esto podrá terminar.

Al menos, para mí.


***


El agua caliente golpea justo entre mis omóplatos, provocando que parte de la tensión que he estado acumulando desde la madrugada se disperse y ya no me sienta como en otra de las cenas a las que solía asistir cuando vivía con Jeremy.

Descanso la frente sobre la pared y me hundo en mis pensamientos. Pienso en lo raras que han sido las últimas horas, en el modo en que ha estado actuando Luke, en la continua evasión por parte de los demás y en las infinitas veces que Calum ha intentado decirme algo. No obstante, cada vez que lo hace, las palabras muren antes de que siquiera pueda tener una idea de lo que me quiere decir. Cada vez que lo hace, algo me obliga a alejarme de él.

Dejo escapar un suspiro y cierro la canilla. Alguien llama a la puerta de mi suite y, resistiendo la tentación de abrir desnuda, me envuelvo en la bata. Porque puede que, con la actitud de Luke, no sea él, pero si lo es sé que no la tendré por mucho tiempo.

—Pensé que estaban en una prueba de sonidos —Digo, abriendo la puerta, para encontrarme con el rostro preocupado de Calum.

Él me mira por lo que me parecen siglos y, cuando enarco una de mis cejas, parece volver a la misma sintonía que mía—Dile a Luke que en media hora nos vamos, ¿sí?

Niego con la cabeza, confundida—Él no está aquí, Cal.

— ¿No?

Me hago a un lado, para que lo pueda comprobar, y dándole un rápido vistazo a la suite comienza a teclear en su celular. Diría que se ha olvidado que estoy a solo unos metros, pero cuando levanta la mirada me sonríe y guarda el aparato en uno de sus bolsillos traseros. Como si nada estuviera sucediendo.

No soy estúpida. Reconozco su falsedad al sonreír de esa manera, por lo que me cruzo de brazos y espero por una explicación que no llega.

Se encamina a la puerta—Ya lo encontré, estaba tomando una siesta, no sé por qué no comprobé su suite antes —Dice y levanta la mano haciendo un gesto con desdén. Se da la vuelta para despedirse, pero cuando lo hace se choca conmigo—. Guau.

Sus ojos se agrandan y da un paso atrás como si tiene miedo de tocarme, pero no le presto atención— ¿Qué está sucediendo?

—Nada.

Camino por la habitación, buscando una de mis maletas, para comenzar a vestirme. No quiero hacer lo que estoy planeando, pero no me está dejando otra opción. Levanto una braga de encaje negro, sobreactuando al observarla y digo: —Bien, nada está pasando.

—Nop, solo no comprobé su habitación, porque creí que estaría contigo —Se encoge de hombros mientras se apoya en el umbral—. Siempre está contigo.

Lo ignoro y comienzo a subir la braga por una de mis piernas. Levanto la mirada y compruebo que está tragando saliva mientras termino de subirla por la otra. Justo como lo supuse, se está comenzando a inquietar. Levanto un sostén a juego y sonrío con autosuficiencia.

Soy una bruja y, probablemente por esa razón nunca encontraré a nadie que me ame lo suficiente como para aguantar mis locuras, pero no me interesa en absoluto. Lo que hago, lo hago por mis “amigos”. Sí, porque me importan lo suficiente para que comience a preocuparme y a hacer cosas de las que me arrepentiré. Solo por ellos.

Miro a Calum una vez más, quien no sabe sobre que pie pararse, y digo— ¿Cerrarías la puerta? —Abre sus ojos más que antes y casi puedo jurar que en cualquier momento comenzará a hiperventilar—No quiero cambiarme delante de medio mundo —Agrego.

Él carraspea mientras pasa una de sus manos por su cabello, despeinándolo, y asiente. Me volteo y desato la bata, pero antes de poder seguir, lo escucho llamarme— ¿Sí? —Digo, mirándolo por encima del hombro.

—Vas a tener que quedarte con la verdad que te dije, porque te aseguro que estoy cien por ciento controlado —Dice, sonriendo. Esta vez, de verdad.

— ¿Seguro?

—Muy seguro —Me mira de pies a cabeza—. No te quedes aquí todo el día encerrada y aprovecha que es verano. Nos vemos luego.

Luego me encuentro mirando la puerta cerrada, por la que acaba de salir, sintiéndome feliz. No por no haber conseguido la verdad, pero sí por verlo mantener el control.

Dejo todo para después y, sin pensármelo dos veces, me tiro a la gran cama. Porque necesito no pensar, no recordar ni nada en absoluto. Necesito encontrar el botón de apagado. 

2 comentarios:

  1. Tenes que seguirlaaa! Subiste pocos capitulos pero me enamoraron!
    Seguilaaaaa♡

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    1. ¡Claro! Juro que en cuanto tenga tiempo lo haré, me alegra saber que te han gustado los capítulos ^.^

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