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| Antes |
Mi teléfono comienza a sonar,
provocando que levante la cabeza y repase con la mirada toda la habitación,
tratando de adivinar donde se encuentra.
Sin embargo, cuando deja de
sonar, vuelvo a recostarme y volteo en la cama tratando de encontrar la
posición adecuada. He dormido toda la tarde, o eso creo, y me está pasando
factura en la zona de las costillas. No sé qué hora es, pero la habitación está
a oscura.
Supongo que los chicos están a la
mitad de concierto, por lo que no tiene caso que me levante e intente unírmeles.
Aún así, estoy cansada y cansado de estar acostada. Dormir o levantarme no me convence,
pero me decido por la última. No he comido nada en casi todo el día y necesitaré
fuerzas para el final del día.
Así que, convencida de que tengo
que levantarme para alimentarme, lo hago. Busco algo de ropa y me adentro al
baño. Jadeo al ver mi reflejo en el gran espejo, espantada por los suaves rizos
en mi cabello, y maldigo a Calum y a todo el mundo.
Olvidé secarme el cabello. Esto
es malo, porque no pienso volver a bañarme de momento, no quiero ponerme a
buscar mi plancha y mucho menos quiero verme como lo hacía mi mamá. No. Tomo el
cepillo y empiezo a peinarme con todas mis fuerzas, tratando de que los rizos
se vayan, pero es imposible.
Frunzo los labios, reprimiendo
las ganas de llorar, e intento convencerme de que lo mejor es volver a ducharme.
Aunque me tome más tiempo escapar de la habitación. No obstante, mi teléfono comienza
a sonar en ese preciso momento, provocando que estampara el cepillo contra el mármol
bruscamente y tome el aparato desde el otro extremo. Donde aparentemente
siempre ha estado.
— ¿Qué? —Gruño
sin poder evitarlo.
Una fría risa provoca que quiera
tirarme los pelos, la reconozco al instante igual que a su voz— ¿Problemas en
el paraíso?
— ¿Qué quieres? No recuerdo darte
mi número, Jeremy —Digo, poniéndolo en altavoz, para comenzar a vestirme.
Escucho un suspiro de su parte
que seguramente está siendo acompañado de mano tirando de su cabello. Ja. Los
mismos hábitos—Tendrías que considerar no darle tu número a tu tía, cariño.
Ruedo los ojos mientras lucho con
la cremallera de mis jeans— ¿Qué quieres? —Repito, apretando los dientes.
—Mira, estuve en tu habitación el
otro día, encargándome de administrar la basura que se tiraba y vi…
Lo interrumpo abruptamente—
¿Estuviste en mi cuarto?
Él vuelve a reír—Sí y vi tus
bocetos —Cierro los ojos, sintiéndome mareada de repente—. Son casi tan lindos
como lo era tu madre, pero no deberías malgastar tu tiempo en memorarla.
—No estaba pensando en ella, solo
vi una foto y me gustó —Digo tajante, tratando de no suspirar.
—En fin, no merece la pena —Dice.
Ambos nos quedamos en silencio
por lo que me parece una eternidad y creo que comparto los pensamientos que
está teniendo, pero si ella no vale la pena, él tampoco lo hace. Levanto la
mirada y observo mi reflejo, si me viera en estos momentos seguramente me daría
su mejor mirada. «La mirada».
Un escalofrío me recorre por el
cuerpo y me odio por ser tan débil— ¿Qué quieres? —Mascullo.
—Quiero que vuelvas y vayas a la
universidad —Dice, haciéndome rodar los ojos—. Margot dice que serías una
artista reconocida si lo desearías y estoy de acuerdo.
En algún momento del pasado me
hubiera muerto por escuchar esas palabras, sin embargo, ahora solo puedo sentir
una sensación de sofocamiento. No quiero ir a la universidad ni ser la chica
correcta o ningún clon de las hijas de sus socios. Así que, irguiéndome ante mi
propio reflejo, digo: —Olvídalo, no lo haré.
— ¡Por amor de Dios!—Grita, sorprendiéndome—
¿Cuándo entenderás que ya no eres una niña? ¿Cuándo entenderás que no importa
la juventud sino el futuro, tu
futuro?
Me lleva tomar varias respiraciones
el contestarle, pero cuando lo hago sé que es para ponerle un punto final a la
situación— ¿Sí? Y a ti, ¿qué resultados te dio tu consejo? Mamá te dejó, yo te
dejé. Ahora solo tienes que dejarnos ir, papá.
***
Me encuentro caminando a unas
pocas cuadras del hotel, tratando de tomar aire y de alejarme de cualquier
adolescente.
Me fue imposible salir por la
puerta de adelante, pero afortunadamente pude salir por una puerta trasera sin
ser vista. El hecho de que estamos casi en otoño facilita que pueda
transportarme por las calles; con una sudadera grande, la capucha y un par de
Ray-bans, pero sin cientos de niñas molestas. Y digo ‘molestas’, porque quienes
me siguen siempre lo hacen para recriminarme.
No estoy para enfrentamientos y
no tengo a nadie para defenderme, porque todos aún están en la arena. Así que,
tengo que mirar dos veces antes de cruzar la calle.
Las farolas alumbran mi camino y
suena algo peligroso caminar sola en medio de un lugar que no me sé de memoria,
pero no hace que me amilane. La discusión con Jeremy me hizo enfurecer y el
hecho de recordarme a mi madre, también. Estoy dispuesta a patearle el trasero
a cualquiera que se atreva a hacerme algo.
A lo lejos veo el cartel de una pizzería
y de pronto mi estómago gruñe, recordándome que aún no he comido nada. Apresuro
el paso, deseando llegar lo antes posible, para saborear una grande de mozarela
y tomar algo de cerveza.
Síp, nadie que esté relacionado
con Hollywood se animaría a hacer tal cosa, pero no me considero parte de todo
el escándalo. Así que, no sigo las reglas y mucho menos me prohíbo de consumir
las cosas que me gustan.
Al entrar al local la anfitriona
se acerca y me lleva hacia la mesa más alejada de las demás, como se lo pedí. Es
que comer con los lentes sería maleducado y hay algunas cosas a las que aún
estoy arraigada, también porque es de noche y es raro llevar el disfraz en un
lugar que parece inofensivo.
Todo es muy acogedor y hasta en
el momento en que me traen la orden, las cosas parecen ir bien. Excepto cuando
dirijo mi mirada a una de las mesas más alejadas; un grupo de chicas riendo y
charlando de cosas que no entiendo, pero que me hacen sentir repentinamente sola.
Muy sola.
Tomo un sorbo de cerveza y dejo
que el amargo líquido haga su recorrido mientras cierro los ojos deleitándome.
Se me escapa un suspiro de satisfacción. El enfado parece querer marcharse y
enterrarse en alguna parte de mí, donde no lo pueda alcanzar, no hasta que sea
realmente necesario.
***
El taxi se detiene a media cuadra
del hotel. Mientras le pago al pobre hombre veo que no hay nadie en la entrada
y me alegro.
Está despejado, por fin, excepto
por un paparazi cerca de la entrada. Apresuro el paso mientras me coloco los
lentes y me niego a mirarlo o a darle importancia, en especial cuando el flash
de su cámara sale disparado, haciéndome varias fotos.
Para el momento en que estoy en
el ascensor, el corazón parece querer escaparse de mi caja torácica. Aprieto el
botón de mi piso y me apoyo contra el frío metal, tratando de calmarme. Mi
situación con la prensa no es muy favorecedora y hasta el último tiempo he
logrado no tener a nadie encima, pero ahora tengo la sensación de que esto es
mucho peor. Como si el desastre se estuviera por desatar.
El pasillo me parece
interminable, sin embargo, hasta que siento una puerta abrirse a mis espaldas. Los
latidos de mi corazón se disparan cuando veo a Luke y a Calum asomarse al
umbral, no hago más que dedicarles una débil sonrisa y seguir con mi camino.
Ellos no saben nada de mí, y cuánto menos lo hagan, mejor.
A penas, logro tomar el pomo de
la puerta de mi suite antes de verme atrapada entre sus brazos. Su mentón descansa
en mi hombro y su respiración me hace cosquilla en el cuello. No me doy cuenta
hasta que lo menciona, pero estoy temblando y el hecho de que no lo niegue lo
hace reír suavemente.
Lo miro por encima del hombro y
tomo una respiración profunda. Estoy siendo seducida por un niño, otra vez, y
no parece importarme en absoluto. Lo único que deseo—con todas mis fuerzas—es
que me bese y acalle con todos los pensamientos que me dicen que, en verdad,
debo dejarlo ir.
Así que, parece leerme el pensamiento.
Se inclina un poco más y posa su boca sobre la mía suavemente, haciendo que una
chispa me recorra el cuerpo. Sus manos se posan en mi cadera y me atraen hacía
su cuerpo, para hacerme saber algo que no necesito. Me comienza a besar con más
pasión y es en ese momento cuando comienzo a pelear con la puerta, para que así
podamos escapar de todo el mundo. Incluso de nosotros.
—Espera —Logro decir al sepárame para
tomar aire.
Abro la puerta y, tan pronto como
logro dar dos pasos, escucho la puerta cerrarse fuertemente a mis espaldas. Sus
manos vuelven a posarse en mis caderas y, mientras intenta recuperar el
aliento, dice: —No has ido.
—No —Digo, negando con la cabeza,
mientras volteo para que quedemos frente a frente—. No me sentía bien y eso no
era bueno para ninguno de ustedes.
Acaricia mi mejilla— ¿Quieres
hablar?
—No —Lo miro intensamente,
intentando no perderme fácilmente en sus ojos, pero no hay caso. Me apego a su
cuerpo, apoyándome en las puntas de mis pies, y estudio su rostro—. Solo quiero
que me beses…Detengas el tiempo…Y me dediques algunos de tus repertorio al oído
en el momento que ambos lleguemos a la cúspide…
Mis palabras se desvanecen en su boca
y mis manos se aferran con fuerza a su espalda, haciéndome recordad que todavía
no estoy en el cielo. Sin embargo, mientras más siento la pasión consumiéndonos,
me doy cuenta de que no es necesario morir para alcanzar el objetivo.
Luke es tan intenso que puede
lograr que despegues los pies de la Tierra, solo para hacerte volar a un lugar
mejor, con solo besarte. Lástima que tenga tanto control sobre mí; solo con una
mirada puede mandarme al paraíso y hacerme descender a los infiernos, al mismo
tiempo.
Lo siento entrar en mí
fuertemente y me siento desfallecer. Mis manos recorren cada centímetro de su
amplia espalda y mis uñas se entierran en ella, cada vez que siento el final
hacer amago de acercarse. Una de sus manos despeja mi rostro de algunos
mechones de cabello y luego acaricia mi mejilla mientras la otra me apega mejor
a su cuerpo, el cual lo recibe ansioso.
Cierro los ojos mientras lo beso desesperadamente,
intentando contener las lágrimas. No sé qué me sucede. Solo siento esta
angustia en mi interior, subiendo desde la boca de mi estómago hasta llagar a
mi garganta. De repente, quiero llorar, pero no hago más que aferrarme a él.
—Mira…Mírame —Pide con voz
entrecortada—. Cariño, mírame, por favor.
Hago lo que me pide, sintiéndome perdida.
La batalla comienza en mí cuando me enfoco en sus ojos azul-cielo casi llegando
al negro o en su mandíbula apretada. Nos miramos, haciendo nuestro últimos
esfuerzo, y no puedo hacer más que sentirme en mi hogar. Entonces, lo siento
llegar, rasgando en lo profundo de mi ser mientras grito su nombre y él el mío.
Es explosivo.
Es peligroso.
Es lo que necesito.

Wow, de verdad que esta novela es fantástica!!! Leí ya todo y me pareció buenísima. Me encanta, de verdad. Sobre todo, me gusta mucho el diseño de la página, es muy original, ¿cómo lo haces? Está super bien, algún truquillo tendrás ;D
ResponderEliminarSigue pronto, un beso,
Andrea xx. <3.
PD: Aquí tienes a una lectora :)
Ahahaha, te aseguro que no. Solo leo algunos blogs y obtengo tutoriales. Todo por el bien de los míos ^.^
EliminarMe encanta que te encante la novela, la verdad, no estaba muy segura de que alguien la leería. Tiendo a ser ignorada la mayoría del tiempo :c
Pero bueno, bienvenida y espero que disfrutes tu estancia por aquí :D
Trataré de seguirla lo más pronto posible, por el momento lamento si me demoro, es que esta semana viajo. Me voy a ver a 1D♥
Besos para ti también, Bombón ^.^
Estoy enamorada de tu novela. Es tan real y original que nose kashsjajd. Si sentis que nadie lee tu novela acordate de alguien llamada 'Mili Samora' jajaja. Seguila por favor!
ResponderEliminarUn beso y espero que la sigas pronto♥
Awww♥ ¡Gracias! No sabes como me has subido el animo con tu comentario. Ahahaha :'D
EliminarLa verdad, es que así me siento la mayoría del tiempo, pero trato de no decaer y de seguir adelante. Siempre trato de ver un poco de luz y tu eres una. Gracias, Mili Samora. Nunca me voy a olvidar de tu nombre.
Trataré de subir lo más antes posible, de momento solo llevo muy poco escrito, pero trataré de subir el lunes o martes.
Besos a ti y gracias por comentar ^.^